Ha comenzado el 2011 y mientras la cuenta regresiva para el fin del mundo sigue su marcha, yo aquí continúo tratando de resolver mis problemas banales; aunque es mucho más probable que el mundo se detenga antes de que yo pueda subsanar el primero de ellos, me consuelo pensando que si no comienzo a intentar más lejos, estaré de la meta.
Cuando esta llegando el fin del año y comenzando el nuevo, algunos nos preguntamos: ¿Qué me deparará este año? Por más que leamos cuanta predicción llegue a nuestras manos creo que será imposible saberlo del todo, a fin de cuenta caprichosa es el destino y un poco de diversión –y temor- genera el saber que así será.
Aunque sin ir más lejos aquí nace uno de los dilemas que separa al mundo en dos; están aquellos que creen que el destino es caprichoso e irrevocable, que está escrito como un epitafio cargado de sarcasmo de alguna tumba, y los otros, que creen que el destino es algo que le corresponde a uno; como si la vida te diese una partida de cartas y uno la jugase, aunque no mencionen de que juego se trata –pobre si es truco al que le tocaron dos 4, salvo que tenga el ancho y emparde primera la va a tener muy difícil-.
A una persona ciclotímica como quien escribe, obviamente, le es muy complicado decantarse por alguna del las dos opciones, suele depender del día si decido ser el amo de mi destino o una hoja más llevada por la brisa; y en algunas ocasiones una hoja que juega a la casita robada -aunque siempre sospecha que su rival, el destino, juega con corruptela-.
Para aquellos que ven la vida es un relato de un libro, les queda el consuelo de vivir sin preocupaciones, pues todo lo que hagan, bien o mal, no va a depender de ellos; aunque esto no diga que hagan todo los posible para lograrlo, pero todo ese esfuerzo ya de por sí se iba a dar.
En cambio los “jugadores” de la vida, tienen que aceptar todas las consecuencias de sus aptos como su voluntad, su fracaso es suyo y el destino, una palabra insignificante del diccionario.
Como ya dije a mi enredado espíritu le cuesta tomar partido, por un lado, mi esoterismo me lleva a entretenerme leyendo predicciones zodiacales -de casi cualquier raza o cultura- , numerología, tarot y a Nostradamus; y muchas veces me parecen tener sentido y por otro mi deseo de libre albedrío me sienta en el lugar de conductor.
Pero una sin la otra me parecen insuficiente, el guión puede estar escrito, pero espero que siempre exista lugar para la improvisación que le da sentido a los momentos, a la vida; y si esa improvisación no es tal y es un párrafo escrito por un ser superior que narra nuestros destinos que más triste seria este mundo.
Y el guión aunque uno quiera o no ya esta escrito en muchas partes y uno solo puede completar los espacios en blanco, uno puede modificar lo que es; pero hay cosas que forman parte del destino de otras personas que inevitablemente forman parte del nuestro; la clase social en la que uno nace, el lugar, las características físicas y muchas etc más son parte de lo que llamo guión escrito.
Además si el mundo sigue girando sin más por que no pensar que uno hace lo mismo, sin poder detenerse hasta que el destino mande.
Como conclusión para no perder costumbre, separé el mundo en dos, para decir que me quedo en el medio; debe ser que en ausencia de con quien pelear me conformo conmigo mismo o también cabe la posibilidad de que el mundo no esté separado en dos si no que sea uno el partido.
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copado giunta!
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