EL BAR
Un sobretodo negro llevaba puesto el muchacho, unos treinta años pienso tendría. La mirada fría y perdida atravesaba todo el bar y se fijaba a lo lejos tras el ventanal del bar en la plaza que quedaba justo enfrente.
-¿Qué va a tomar?- indagó con un acento norteño el mozo, mientras lanzaba una mirada indagadora y que denotaba prisa por atender otras mesas que comenzaban a poblarse de clientes.
El muchacho levantó la vista unos instantes para encontrar quien le hablaba y casi suspirando dijo -Un cortado por favor…en jarrita- y terminó enfatizando esto último.
Tenía el codo apoyado en la mesa y con esa misma mano sostenía su cabeza, y como unos instantes atrás, volvía a fijarse en la calle. Debo admitir que esta persona me parecía intrigante, a tal punto que ya había dejado en el olvido mis apuntes de la facultad a medio resumir con mi marcador amarillo fluor.
Este sujeto debía tener más o menos 22 años como yo, quizá algunos más pero no demasiados. De tez blanca y pelo negro oscuro corto, con una cara de esas que a uno le parece que no va a poder recordar por ser demasiado normal.
A pesar de estar sentado podía notarse que era de una altura considerable -más de 1,80 sin duda- y de espalda amplia, sostenía en la mano derecha un cigarrillo, que ocasionalmente llevaba a la boca y jugueteaba con el humo.
Pasaron unos minutos largos, en los cuales ni él ni yo nos movimos, ni corrimos nuestras miradas, yo lo inspeccionaba como anonadado, mientras el seguía con la mirada perdida como buscando un umbral hacia otra realidad. Esta situación sólo fue cortada por aquel mozo de pronunciación jocosa que le acercaba un posillo y pedía perdón por la demora -la cual no fue muy larga y casi nada si comparábamos la cantidad de personas sentadas en las mesas y los pocos camareros- sin recibir más que un leve movimiento casi imperceptible con la cabeza de parte de aquel peculiar cliente.
Mientras tanto yo intentaba buscar cual era el objeto de mi fascinación por él, supongo que era una imagen un tanto melancólica, casi era un tango viviente, un joven en la plenitud de su vida, solo en un bar, mirando por la ventana mientras fumaba, era un imagen digna de ser retratada, un rostro que describía a la soledad y a la tristeza sin necesidad de decir mas palabras. Supongo que eso era lo que me llevo a fijarme en el por sobre el resto de las personas.
La curiosidad ya no podía ser contenida en mi ser así que junte algo de hombría y llamé al mozo con la esperanza de tratar de conseguir algo más de información que me pudiera ser de utilidad –Este…me puede traer un licuado de frutilla- fue el primer pedido que me vino a la mente y me dio un retorcijón en el estómago, supongo que debe ser por que nunca en mi vida me gustó llegué a reflexionar mientras recibía la típica pregunta
- ¿Algo más queres pibe?
- Discúlpame- y junté valor, dado que ya sabía que sonaría demasiado a vieja chismosa- pero… ¿no tenés idea de cómo se llama el muchacho de la mesa de allá?- y señalé con mi dedo índice asía él, al tiempo que me apresuraba a decir falsamente- Por que me parece que lo conozco de algún lado je- y largue una sonrisita tonta.
-No se, la verdad ni idea, sólo se que hace unas semanas viene a esta hora todos los martes y jueves y se queda un rato largo ahí,… al principio nos asustó algo pero ya nos acostumbramos, no parece ser mal tipo sólo un poco retraído -miró a la mesa que tenia a su derecha y vio que lo llamaban, mirándome a los ojos se despidió diciendo -Ahora te traigo el pedido.
No había sido de mucha ayuda lo poco que pudo decirme el mozo, para lo único que podía servirme es para suponer que era un tipo muy rutinario, lo cual al nivel de mi interés no era mucho, yo buscaba un motivo, una causa y sólo sabia las consecuencias.
Un rato más tarde -ya estaba jugando con el sorbete de mi licuado del cual había dado solo algunos sorbos- miré en mi reloj la hora y ya se me hacía tarde para ir a la facultad, dejé en la mesa la cantidad de dinero necesaria para cubrir mis gastos junto con una generosa propina para aquel simpático mozo de bigote y acento chistoso que atendía, pero cuando me estaba parando, le propicie un último vistazo -un tanto desilusionado por que odio que los enigmas terminen en la nada y eso era él para mí- y justo, como rozado por la varita del destino, este ser se estremeció- tampoco fue tan literal, ni tan obvio fue más bien un leve movimiento de cuerpo hacia atrás, sentándose más derecho y poniendo en su rostro por primera vez en todo ese tiempo una leve sonrisa que duró sólo algunos míseros fragmentos de tiempo-.
Con una fuerte decisión, tras ver este gesto humano, me dirigí hacia él, caminé hasta ponerme a su lado, al verme clavó sus pupilas negras en las mías y antes que dijese algo le gané de mano - Hola, discúlpame pero ¿no nos conocemos? -mentí-.
Antes que pudiera terminar la frase el joven soltó una carcajada y mientras me sostenía la mirada - ¿Todavía no te diste cuenta, no?
-¿Cuenta de qué?- pregunté incrédulo
-Nada, dejá, ¿Qué queres?
-Entonces no nos conocemos ¿verdad? Juraría que alguna vez te vi…-dije tratando de ser simpático como para que no me echase-.
Realizó una extraña mueca, levantando el labio del lado izquierdo, como si fuese una media sonrisa- Podría decirse que sí, yo te conozco muy bien pero vos a mi no sé.
Tratando de contener mi enojo, por que era más que claro que me estaba jugando una broma, dije con un tono que no escondía del todo mi fastidio - Bueno me tengo que ir no puedo perder más tiempo, disculpá las molestias flaco, te debo haber confundido-. Y di media vuelta hacia la puerta.
-Matías…, Matías… tampoco es para que te pongas así.
Instantáneamente mi cuerpo quedó paralizado, ¿Cómo sabía mi nombre? ¿Quizá realmente nos conociéramos?, ¿O sería un loco obsesionado conmigo?
A pesar de mi estupor y mis dudas en aumento ya había llegado demasiado lejos como para no preguntar- ¿Qué es lo que miras através de la ventana? Es como si esperaras algo...pero es raro como si eso fuera un tormento-
-La vida es más fácil de lo que parece a veces -dijo con total parsimonia- en ocasiones si uno no actúa como quiere y no dice lo que realmente siente se atormenta. Pero eso vos lo sabes tan bien como yo.
- No, la verdad no entiendo – dije haciendo notar mi desconcierto. -Además hablas como si me conocieras cuando es la primera vez que nos vemos…mejor es que me vaya que se me hace tarde...Disculpá las molestias.
-Si no nos conocemos es porque vos no queres, y aunque me niegues nos conocemos mucho- y mientras hablaba permanecía igual de frío que al comienzo, no parecía ser humano en lo absoluto-.
Me quedé callado mirándolo, tenía ganas de salir corriendo pero no podía, este joven que me intrigó toda la tarde ahora decía conocerme cuando yo estaba seguro de que nunca lo había visto antes, debe estar loco, mejor irme y seguir con las cosas que tengo que hacer, repetía una y otra vez en mi cabeza pero mi cuerpo parecía no reaccionar a lo que mi mente decía.
- Sentate Martín-, al escucharlo mis piernas temblaron, ¿Cómo sabe mi nombre?, seguía repitiéndome. ¿Acaso realmente nos conocemos? Era muy poco probable que tirase un nombre al azar y le hubiese atinado de repente, - sentate y mirá conmigo- mientras ponía una sonrisa cálida, distinta a las del resto del día, esta era amigable-.
Cojí la silla por el respaldar y la corrí para sentarme, hechando un largo suspiro me acomodé a su lado, ahora tenía ante mis ojos todo lo que había en su campo visual, más allá de la ventana hacia la plaza.
El día acompañaba a los bienaventurados que habían tomado la decisión de salir a juntarse al aire libre, por este motivo, la plaza estaba más concurrida de lo normal. La gente seguía con su rutina normal, algunos con traje la cruzaban volviendo del almuerzo a las oficinas, por otro lado grupos de jóvenes tomaban mate con amigos y los niños corrían por ahí.
No existía nada fuera de lo normal en esa plaza -que tenia las dimensiones de una manzana- como para llamarme la atención. Cientos de personas sin saber que eran observadas continuaban con su rutina como si nada- ¿Qué tengo que buscar?- inquirí.
-Lo que vos quieras, ya lo encontrarás.- Alzó la mano y le pidió al mozo dos pedazos de pastaflora casera, especialidad del lugar-.
La situación ya era por demás ridícula, nada tenía sentido, ofuscado y confuso, no entendía por que demonios estaba sentado con alguien de quien no sabía ni el nombre y que hasta un cuarto de hora atrás veía como hipnotizado desde la otra punta del salón.
La plaza… ¡¿Qué hay en la plaza?!...¿Lo que yo quiera, dijo?... ¿Qué es lo yo quiero?- Reflexionaba conmigo mismo-¿Qué quiero? ¿Qué quiero?- seguía diciéndome mientras recorría fugazmente con mis pupilas la plaza en todas direcciones atravesando esos rostros de transeúntes desconocidos, cada vez más rápido como encolerizado al mismo tiempo que seguía remetiéndome la pregunta.¡¿Que quiero?! Y el corazón se me detuvo, mis ojos frenaron su búsqueda y el mundo, mi mundo, que marchaba a mil, se congeló. Entre todas las caras, encontré sus ojos color miel, su rostro blanco que aún mostraba algunas pecas de su cercana juventud en sus mejillas rosadas y su sonrisa embriagadora. Sentada en uno de los bancos de mitad de la plaza estaba ella, Julieta, hacía un par de años que la conocía y que, en silencio, todas las noches me atormentaba en mi cama por mi cobardía de no poder decirle lo que por ella sentía.
-¿La encontraste, no?- y se llevaba un pedazo de pastaflora, que ni siquiera había percibido cuando la habían traído –mmm... que buena que está, tenes que probarla.
-¿Quién carajo sos y qué esta pasando?- clavándole una mirada asesina-.
- Yo soy Matías, bah un Matías, y quise ayudarte a que te des cuenta de las cosas, yo siempre vengo a este bar y veo através de la ventana, a la plaza, como vos ahora y la veo a ella, paso horas mirándola, apreciándola y ¿para que?, ¿para terminar con una sensación de vacío?, de cobardía mejor dicho, por que esos son los hombres que no pueden guiar su destino por lo que dicta su corazón cobardes.
-No entiendo nada… vos…yo…ella -La voz me temblaba al hablar- Yo no puedo, siempre que quiero es como que no puedo ser lo que soy, ser lo que quiero -y mi vista que continuaba firme en su rostro al otro lado de la plaza-.
-Yo soy una parte de vos, a la que obligás a estar callado sin poder hablar o hacer nada, por miedo a no se qué me escondes… ¿y qué es peor? Fallarle a la gente o fallarte a vos mismo. Tenemos que terminar con esto, tenemos que pararnos, ir a la plaza y hablar, no arrepentirnos de estar callados después y si te dicen que no, bueno acá me tenés a mí, te tenés a vos para seguir adelante…juntos podemos hacer mucho más que en este estado, juntos podemos vivir lo que queremos y no guardar todo en el fondo de nuestra alma.
La cabeza comenzaba a dolerme fuertemente, alternaba la mirada entre el muchacho, en el cual de repente podía reconocer mi rostro en su rostro y Julieta, sonriente y feliz casi inmaculada, todo parecía dar vueltas como si estuviera en una gran licuadora, mis oídos sólo podían escuchar el latido de mi corazón –tuc… tuc…- y los objetos del bar iban desapareciendo uno a uno en un espiral furioso hasta quedar solamente colores que con cada segundo iban apagándose más y más.
- No te olvides de mi Matías, nunca más -Dijo, o me dije a mi mismo ya no podré saberlo-
Y cuando su voz por fin se acalló, me desperté en mi habitación, con la respiración agitada y todavía con dolor en el pecho, envuelto en un sudor frío en todo el cuerpo, me limpié las gotas que tenía en la frente y dejé allí mi mano. En esa posición me quedé un largo tiempo tratando de pensar que había pasado, al cabo de este rato miré al techo con los ojos cerrados como si quisiere encontrar alguna pista más o algo que me ayudase a entender lo sucedido, lentamente fui abriendo los ojos, con la clara respuesta a todo lo vivido en aquel bar y dije en voz alta sin miedo a despertar a algún vecino – ¡Matías… ya no me voy a olvidar!
Al terminar de escribir y comparar con otros textos descubri que tengo un grave problema pscologico y que me arrepientode no decir las cosas-sobre todo a las minas- pq tratan todos de lo mismo!!!!....perdon por ser tan largo si alguno lo leyo...si ya se que es malo pero toavia fantaseo con que el proximo no lo sea tanto.
Bue dedicado a todas las minas a las que me quede mirando desde el bar sin decir nada -y a las que aun veo je- a las tortugas ninja por darme una buena infancia, a picachu por nunca evolucionar (?), a Murrillo por "Las gallegas en la ventana", a He-Man por el poder de greyscol-o como se escriba-, a los que lean esto por gastarce un rato de vida para no hacer nada productivo, a mi por groso y por ultimo a todos lso que directa o indirectamente colaboraron para hacer este "hombre Enreverado"-como dice fito ...aunque sospecho que tiene q ser enrevesado pq enreverado no existe en el diccionario jeje :P-.
Bue mejor me voy antes que empiece a llorar :S
Saludos desde una de las puertas del infierno seccional Rosario
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Sos de Rosario, mi perro vive allá (?)
ResponderEliminarNa, enserio :S ayuda a un nene discapacitado, antes era mío pero lo regalé, no lo podía llevar bsas y dps volví, asique me dí cuenta que mis viejos me incitaron a la cagada más grande, un labrador dorado, hermosooooooo! Bueno, ni idea, por qué te cuento? :S:S
Bueno, te sigo jodiendo con lo de blanca nieves, mi vieja tiene una amiga que llama blanca nieves (?)
Enserio, no te dá pena?
Pero mi primer nombre que tmb es de cuento, asique no digo nada mejor...
Bueno,
que los días no sean nublados,
y que sigas mirando a minas (?)
Saludos.
Mariano arregla lo que te dije de Martín :P queda re descolgado, está es la historia de un cagón o de una obseción jaja (?) algo de esos tienen muchas personas. Al principio pensé que el asunto se tornaba medio gay, pero después vi que no que era uno de sus tantos yo. La otra vez escribste que antes de irnos a dormir tenemos el YO ese que haría de todo, que va y se encara al mundo, que es el más valiente, que no le importa nada, que logra lo que quiere, me acordaba de ese YO, ese YO piensa más de lo que actua no??
ResponderEliminarNos vemos mariano. Y cambia martín por mátías jaja
Gretel, así es mi primer nombre. Después sigue Victoria, jaa.
ResponderEliminarMmm...sí, puede que sea lindo, puede que sea feo, todos tienen una opinión distinta.
Mi hermano se llama Hansel (¿?¿?)
Na, joda :P
Ah, y para que sepas, no puedo evitar reírme cuando leo "¿el boludo este quién es?", te discriminás :S:S
ah si por eso, yo me discriminé toda la vida :S:S
ah y soy argentina pa' que sepas, digo...no sé, por ahi pensaste que era brasilera :S:S:S:S
¬¬ creo q si Sherlock jej re mala onda...ademas no entendiste se llamaba Matias Martin el loco....mmm ahora es pero pq conciden las dos MM de mi nombre...ahhh....esto al final es autobiografico.... la vdd lo soñe antenoche esto :( jajaja nah mentira...primero iba a ser histporia gay...pero dije nah para que ir deschabandome asi por la red jeje asi q hagarre eh hice mo "Mariel y el capitan" q en realidadparece era Ariel y El general :S yJulieta era Robrto y el del sobre todo no era otro el si no el hada de los dientes y asi todo por el estilo
ResponderEliminarMatias Martin jajaja genial. Hilarante.
ResponderEliminarSi lo de MM deja mucho que pensar ahora que lo pienso. Te re vendías si terminabas la historia con el final gay.
Me quede pensando, si el flaquito no se olvido nunca más de Matias, porque mi teoría es que más de uno todos los días se levanta al grito de "No me voy a olvidar nunca más de Matías" y apenas sale de casa se olvida.
Esperemos que Matias Martin sea le excepción al 90% de los Matias :)
ResponderEliminarEsperemos que este Matias sea la excepción al 90% de los Matias que andan sueltos en este mundo.
ResponderEliminarPD: Le hubieras puesto Gerardo jaja.
jaja ni idea yo me despeisto como vos decis cada dos por tres diciendo "hoy se termina la boludes" y es verdad eso solo dura unas semanas :( supongo q a la larga no podemos ser muy distinto a lo q somos capaz jaja
ResponderEliminarMatias Martin Gerardo y se da la triple coincidencia jeje ademade q tiene un apellido demasido depresivo :S jeje
ResponderEliminarAhh, te dije que era una joda giunts! pero yo siempre quedando para el reverendo ortoooo...
ResponderEliminary lo de si lo escribo es para q alguien lo lea, me referí a q no te sientas así, no a que vos no lo habias leído :S ya sé que vos me leés :P
y encuanto a los errores ortográficos, mientras no esté fepi todo bien :P:P (fepi se te banca con los wopas y demás)
mmmmm...y bue, no te sientas como te sentís que me pongo mal cheeee
tampoco la boludez,
soy yo la q tengo que tener juicio al escribir...
adieuuuuu muchacho.
buenas noches.
(ya sé q es mañana pero bueno, te debo el buenas noches :S:S:P)
Che, qué onda con los Matías?
ResponderEliminares un nombre muy importante en mi vida,
no jodan :S:S
jaja
todo bien,
:P