Tras unos días en lo que no escribí mucho salgo de vuelta Internet con este textoque ni yo entiendo la causa que me llevo a despilfarrar tiempo en su creación… esta y otras publicaciones anteriores me han hecho ver la necesidad de asistir a un analista porq algo mal hay en mi cabeza.
Saludos ya hasta la semana que viene.
José sabía:P
Era una tarde de sábado lluvioso, de esos chaparrones veraniegos que a pesar de su furia no lograr aplacar del todo al calor del ambiente, pero igual una tarde gris por lo menos había venido a cortar la monotoneidad de los últimos días soleados.
José miraba la lluvia desde la ventana de su casa que daba al jardín, tenía una mirada triste y perdida como si tratase de atravesar con ella la pared del fondo que limitaba la casa con la del vecino.
El resto de la casa estaba vacía, sus padres se encontraban en la casa de unos tíos y su hermana llevaba ya varios días de vacaciones junto a su novio, por el cual no sentía demasiada simpatía debido a los 6 años que a ella le llevaba. Pero no era en eso en lo que pensaba en ese momento.
La lluvia caía con fuerza y José estaba hipnotizado con el ruido de las gotas al chocar contra el cristal de la ventana, esto lo distraía un poco de sus males.
En ese preciso momento sonó el teléfono de la cocina.
¿Quien molesta ahora? –pensó-.
Hola, quien habla- dijo con un tono cortante, esperando que la llamada no sea más que un idiota marcando mal algún número-.
La voz de una joven le respondió del otro lado de la línea –José soy yo, Karina…no coligues de vuelta por favor…-dijo con tono lloroso-.
-…mssssssssss- el suspiro del joven intentaba cortar todo tipo de conversacion y dar a entender su fastidio- mira, ahora no puedo…bah no quiero, así q discúlpame tengo q colgar- la sequedad de José era impenetrable-.
-No, no me importa, creo q necesitamos hablar….ahora mismo, pero no por teléfono, ahora voy para tu casa- el tono en esta oportunidad era un duro, parecido al de las madres cuando dan una orden que es inmutable en serio-.
-Eh!!! No espera…- quiso reclamar José pero era tarde del otro lado ya no había nadie al teléfono-.
Por unos minutos quedo frente al tubo del teléfono con cara de anonadado y rabioso –por su tez blanca podía distinguirse un leve color rojizo que le daba la impresión de estar apunto de estallar -.
No tardara mucho mas de media hs - analizó-, no había suficiente tiempo para acomodar los planes.
La idea de pensar que en es mismo momento ella estaría atravesando de alguno forma las mas de treinta cuadras que separaban sus casas lo ponía sumamente nervioso, ¿para que quería hablar? ¿ No se da cuenta que no quiero verla ahora? José gritaba mientras entraba a la cocina. Saco una lata de cerveza de la heladera y mayonesa, jamón y queso, corto un pedazo de pan que estaba sobre la mesa y se armo un sándwich.
Aun llovía, le dio un mordisco al emparedado y nuevamente se acomodo en el sillon que daba a la ventana del jardín.
La ansiedad se apoderaba de el, trataba de pensar que decir, buscando alguna palabra que le sirviera y lo hiciera quedar mas heroico o algo así. Habían pasado 20 minutos de llamado cuando empezó a pensar que quizá Karina se había arrepentido y decidió no presentarse – este pensamiento lo alegraba algo-, la misma idea le volvia cada 2 minutos.
Pasaron tres cuartos de hora y José se decía ofendido- No vino,¡¡¡ves que no le importas nada te llama y despues te deja plantado!!!.
Riiiinnnnn –el timbre chillo- Rinnnnnnnn- solo unos segundos después del primer timbrazo-.
Atravesando la cocina, y el living José llego a la entrada, su cara estaba rigida y seria.
Abrió la puerta-Hola Karina, pensé que no venias –dijo arrogantemente-.
-Se me complico encontrar un taxi, por la lluvia, viste que lleve- retruco la joven- No me vas a hacer pasar, ¿o me vas a dejar en la calle con este chaparrón?- y una leve sonrisa tierna se dibujo en sus finos labios-.
-Si no tengo mas remedio…pasa- largo las palabras mientras se corría dejándole lugar para cruzar la puerta-.
Entraron y José hizo señas de que se sentara en un sillón mientras el se dejaba caer en uno. Durante unos minutos se quedaron los dos callados, el silencio era incomodo, lo hubiese sido hasta para una persona que pasara por esa escena de casualidad.
- Mira Pepe –¡¡Hay!! como odiaba que lo llamen así, pero nunca había podido disuadir a sus amigos de encontrarle un apodo mejor- no quería lastimarte… nunca pensé …nunca imagine que a vos te pasara algo conmigo, siempre fuiste para mi un amigo -si lo anterior le molestaba esto era como una puñalada, la sangre le hervía pero solo atinaba a mirarla fijo sin decir nada-.
-No vas a decir nada- recrimino con tono chillón Karina-.
-Para mi no hay nada que hablar – contesto unos segundos después, aunque parecieron mas largo de lo normal-.
-Arreglemos esto. Vos hace meses que sabias que me gustaba Juan y nunca dijiste nada… si cuando te pedía que me hicieras gancho vos lo hiciste… ¿Por que no me dijiste algo? que se yo, que no podías o cualquier cosa.
José se encogió de hombros, la verdad el no tenia idea, solo sabia que nunca había podido decirle lo que el sentía, si siempre que juntaba valor ella saltaba hablando de Juan, o cuando el le tiraba una indirecta ella parecía hacer caso omiso.
- Ni idea, siempre pensé que vos lo sabias.
-No, no sabia, ¿como voy a saberlo?, ¿alguna vez me dijiste algo para que me de cuenta?.
-Yo pensé que si –dijo parándose, y volteando rumbo a la ventana, necesitaba sentir el ruido de las gotas contra la ventana, eso lo calmaba-.
-¿A donde vas? – ella también se paraba y lo seguía-.
Afuera la lluvia había empeorado y caía con furia, José se sentó en la misma silla con cojín en la estuvo antes, al lado en la mesa seguía la lata de cerveza por la mitad y el sándwich mordisqueado en un borde.
-Me encanta la lluvia, ¿sabias?- dijo José y siguió hablando sin importarle que existiese respuesta a su pregunta- Desde chico, no se el motivo, pero desde que tengo memoria cada vez que llueve me siento acá a escuchar caer el agua – y los ojos el joven pasaron de irradiar odio a una tristeza absoluta-.
- Je je, sos un nene – dijo riendo con dulzura la muchacha, aunque esto no le sentó tan bien a José-.
- Y bueno la vida me hizo así, inmaduro y con un montón más de defectos, pero no son tus problemas.
- ¡¡Pero quiero comprenderte!! - casi llegando a un grito- sos mi amigo y te quiero un montón.
José clavo la mirada al piso y se quedo callado – Si no sabias a mi siempre me interesaste mas que como amiga… por que no te dije nada … no se por cagon… por que no se dieran las oportunidades como las esperaba.. como las imaginaba…je , no te das una idea de cuantas veces imagine el momento, las formas ja ja siempre era muy ocurrente en mis fantasías…pero todo terminaba en cuanto te veía entrar, tenes razón ..soy un nene.
Ahora la que permanecía en silencio era Karina, veía por la ventana el cielo gris oscuro, unos minutos después hablo, las palabras que decía parecían medidas y calculadas
–José. si te molesta que salga con Juan decímelo, no quiero- pero José la interrumpió antes
-¡¡No!! Mira si voy a querer eso, jeje con todas las noches que te aguante jodiendo me con lo que te gustaba- ambos rieron al unísono, hasta que sus miradas se cruzaron lo que les hizo cortar un tanto abruptamente la risa-.
- Perdóname –dijo de golpe José- anoche estuve mal la situación me desbordo, y actúe como un tonto. Es que cuando me dijiste en la fiesta de Liz que te habías puesto a salir con el… no quise decir las cosas que dije… de verdad….
-Me dolió mucho a mí…pero no es nada que no pueda solucionar un abrazo-.
- No me parece bien…-contesto-.
-No vamos a dejar de ser amigos por esto.
- Karina… contéstame una pregunta que para mi es importante –y clavo su mirada en los ojos marrón claro de ella- ¿si yo te hubiese dicho lo que sentía por vos … que me habrías contestado?.
. No se…-y sus mejillas se sonrojaron- que éramos muy amigos… quizá.
- Eso es que no .y volvió la vista al piso.
-No, que no se, lo hubiese tenido que pensar.
-Pensar como decirme que no sin que me sienta mal -y soltó una risa suave-.
-Si tenes las respuestas no me preguntes.
-Yo no quería que vinieses desde el principio- de repente volvió a enojarse un poco-.
Nuevamente el silencio reino entre ambos, la lluvia empezaba a caer con menos intensidad y el sol comenzaba a ponerse, lo que podía apreciarse por el ese color anaranjado que toma el cielo cuando el sol se pone y las nubes siguen el cielo.
Tras unos momentos en los que parecía haberse frenado el tiempo, ninguno se movía, ninguno decía palabra, casi parecían no respirar.
-Si- de repente dijo la muchacha, con un tono muy bajito y sus cachetes volvieron a tomar el color rojizo de antes solo que esta vez con un tono más fuerte-.
José se quedo callado buscaba entender el significado de aquel si. Eso, acaso, era un te hubiese dicho si o te digo si para que no se sintiese mal, su cara ahora dibujaba una boca algo abierta dándole un semblante de incredulidad.
Para comprobar su hipótesis no tubo que esperar demasiando, Karina se había levantado de su silla y todavía roja le dijo- Pepe me tengo que ir, me abrís-.
José se paro, iba a abrir, pero algo lo freno. Parado frente a el estaba la chica de sus sueños, la que tantas veces había fantaseado, por la creía capaz de hacer cualquier cosa-o acaso no había soportado sus mil confesiones de amor hacia otro hombre-. La luz anaranjada atravesaba el cristal situado a su espalda, el color parecía combinar con su tez algo morena y sus largos cabellos oscuros, su metro setenta y pico que siempre la hacia ver imponente, ahora la realzaba aun mas, parecía un cuadro según la óptica de José, pero rápidamente quito esta idea de su cabeza por que no creía en la existencia de ninguna artista capaz de expresar tanta belleza con un lienzo y pinturas.
Con esta visión, las palabras “ahí te abro” no pudieron salir de su boca, no quería volver a sentir la sensación de la noche anterior, no quería dejar pasar el momento, su momento , esto era mejor que todas las veces que lo había soñado, por mas tarde que fuera no quería quedarse con la sensación de que el miedo le había impedido decir las cosas como el quería.
Juntando todo su valor le dijo:
-Karina- su voz tenia un tono firme y seguro, algo poco normal en José salvo cuando daba las lecciones de literatura, su materia favorita- ya se que es una estupidez, que tarde para remediar mis errores …pero me gustas, no se si puedo seguir siendo tu amigo, no quiero, ya no lo soportaría..hace mucho tiempo que casi todos mis pensamientos giran en torno a vos y tampoco degusta eso…¿sabes los feo que es sentirse así de dependiente?¿ y saber que lo que necesitas nunca lo vas a obtener? Jeje,
-…-la muchacha no sabia que decir, levanto la cabeza y sus sus miradas reconectaron, sus ojos estaban vidrioso, apunto de llorar- Me tengo que ir- y enfilo a paso firme hacia la puerta-.
-José rápidamente el tomo del brazo, no estaba dispuesto a dejarla partir así, no iba a perder la oportunidad, no quería tener otro motivo para arrepentirse.
-Karina..ya se que te va a soñar tonto… ¿ero te podría dar un beso?.
Nuevamente la joven enmudeció, a José no le importo, el que no saliera corriendo para el era una señal, la luz ya cubría toda la habitación y la lluvia todavía asía un leve ruido al golpear el vidrio,
Su mano aun sostenía la muñeca de la muchacha, la soltó y la tomó por los hombros, puso su cara frente a ella, sus respiraciones se fusionaron, sus ojos claros buscaron los suyos, el punto culmine llego cuando sus labios se conectaron, fueron unos segundos, pero una tibia sensación invadió el cuerpo de José, así debe sentirse la felicidad pensaba, pero esto duro solo unos segundo, luego una cachetada certera golpeo su cachete izquierdo,
Abrió los ojos para ver a la joven lagrimear bajo la tenue luz naranja, ella se dio vuelta, fue hasta la puerta que tenía pasador, la abrió y se fue.
José aun tenia una enorme alegría, no importaba tanto el echo de volver o no a verla- cosa que sabia improbable por las relaciones en común-, sabia que nunca mas podría ser su “amigo”, pero no le importaba, estaba tranquilo, sabia que por lo menos tubo algo de valor para-en su impresión- solucionar su falta de carácter anterior, ya no tendría que preocuparse por arrepentirse de no lo que jamás sucedió,
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario